
Los Servicios de Emergencia siguen buscando víctimas del sismo del pasado viernes que dejó al menos 1.700 muertos en Birmania y se sintió hasta Bangkok.
A pesar de la llegada gradual de la ayuda internacional, el número de víctimas podría seguir aumentando en un país donde gran parte de la población vive junto a la falla Sagaing, donde se encuentran las placas India y Euroasiática.
En la ciudad Mandalay, cercana al epicentro, una de las más afectadas, el terremoto provocó el derrumbe de edificios y puentes y provocó grietas en las carreteras.
Mientras que, a casi mil kilómetros de Mandalay, en Bangkok, los socorristas aún esperan sacar a trabajadores vivos del lugar donde se derrumbó un rascacielos en construcción de 30 pisos.
La operación movilizó grandes excavadoras mecánicas, perros rastreadores y drones térmicos para detectar signos de vida.