
Mientras las tareas de rescate se enfrentan a dificultades por el riesgo de aludes y las réplicas en Myanmar, que ha dejado más de 2 mil fallecidos, miles de heridos y unos 8 millones de habitantes directamente afectados, las calles de Mandalay permanecieron como un campamento improvisado, mientras los lugareños decidieron pasar una quinta noche a la intemperie frente a sus hogares.
En concreto, las tareas para encontrar supervivientes en puntos muy afectados de la ciudad, entre ellos el condominio Sky Villa, el hotel Great Wall o el Monasterio U Hla Thein, tuvieron que parar de manera temporal ante el riesgo de aludes y el impacto de réplicas que continúan en la región.
La zona de Mandalay, donde viven alrededor de 1,5 millones de habitantes, muestra un estado de destrucción, con edificios reducidos a montañas de escombros y grandes inmuebles irreparables.
Hasta ahora, han llegado rescatistas de China, Singapur, India y Tailandia, entre otras naciones, mientras agencias humanitarias esperan la aprobación de visados por parte de la junta.